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- ¿Y entonces como hacemos con el caso del presidente?
- No es tan complejo al final, debemos conseguir a alguien que lo haga por el gusto.
- ¿Cómo así?
- Intentar asesinar al presidente de la república es complicado, además de costoso, pero siempre existe alguien que lo haría por el simple hecho de generar caos o ser recordado en la historia. “Esa” persona con quién hablas todos los días, el buen padre de familia, el buen samaritano que ayuda a pasar la calle al anciano, o el cómico del grupo de trabajo, o el religioso de generosa ofrenda, el que llega todos los dias con la corbata planchada, el que uno menos piensa, el que siempre pasa desapercibido.
- ¿Y como lo encontramos?
- Para eso creamos los exámenes ocupacionales en el edificio, estoy seguro que encontraremos alguno aquí o en las otras sedes, tenemos los mejores sicólogos en el grupo.
- ¿Y luego qué?
- Luego, nada, solo dejamos que pase, le dejamos todas las puertas abiertas y miramos hacia otro lado ese día.
- ¿Y qué le piensan inyectar o qué?
- No funciona así, esto se trata de no dejar evidencias, de simples accidentes, solo dejamos que haga lo que siempre ha deseado pero ha temido llevar a cabo, solo le damos un pequeño empujón: le despedimos, le creamos algún rollo con la esposa y su mejor amigo, o tal vez una noche de tragos muy desafortunada, usted sabe, los pequeños detalles que salen mal y sacan lo peor de nosotros. Es ahí cuando dejamos que todo siga su curso, “esa” persona lo hará y nada ni nadie logrará detenerlo…
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And they say he came from the sea,
After eons of waiting through nights and days,
He’s ready to break into the ground,
With his many tentacles and two deadly wings,
He will rise to destroy the world we know.
…
¿50.000 palabras en un mes? no puedo siquiera con una simple reseña o tres hojas para una simple convocatoria… pero una vez que se cae tan bajo, solo se puede ir hacia arriba. Y teniendo claro que al final la tinta siempre se desvanecerá, es el fin supremo que mis palabras queden grabadas en las mentes de todos los que logre abarcar… aquellas palabras que nos llevarán a la eternidad de la prosa infinita, del cuarteto perfecto, de aquel verso que todos recitarán al unísono. Porque uno se encuentra en permanente silencio, pero las palabras gritan, las hojas ondean en llamado de auxilio y el rastro de la tinta desvela la verdad a su paso. Si solo una persona me lee, ya no podré morir… pero si abdico a continuar, seguiré condenado por mis propios miedos por cada día que me reste de vida.
No existe vuelta atrás, no hay nada que reprochar, no me arrepiento de nada. Finalmente un espejo en el cual mirarme, el infinito azul y su profuso marco cristalino, su luz me guiará a las profundidades, hacia el lúgubre altar de los siete. Tras mucho tiempo de evadir y trasegar, las impías culpas serán lavadas.
La prominente brisa sentencia mi llamado, el sincero abraso de las olas me permitirá apreciar la cúlmine bóveda a través de sus ojos, en su ondulada repetición se dispersan mis recuerdos, se desvanecen mis entrañas, es arrasado cada nimio pensamiento, de todo lo que pudo ser y ya no será.
Con la mirada siempre al frente, lo acepto y me dejo llevar sin reticencia, las palabras jamás pronunciadas me abandonaron en la superficie, solo su presencia me acompaña en lo recóndito de una faz etérea, mientras los múltiples compartimentos de mi imaginación se inundan, hasta tocar fondo e introducirme al otro lado del reflejo, para iniciar de nuevo, para perderlo todo.
Algún día serás el mar, algún día serás la luna, un día partiré y serás quién quieres ser.
En el vagón de la despedida, Saludan al lúgubre errante, Digno pasajero de las sombras, En camino hacia su lejana amada. Es el íntimo vacío, donde las palabras no viajan, Condenados para no encontrarnos y seguir soñando, Victimas del espacio-tiempo que nuestros ojos atan, En un campo formado de instintos que se repelen. Escucha desprenderse los destellos del augurio, Entre viajes de aeropuertos y caleidoscopios, De su eterno sacrificio y ansiada espera, La imagen intacta de su perfecta lozanía. El fuego supremo logrará arder, Como un caminante y su cruzada, Suficiente cuando en pleno horizonte, A dos manos logre a ella abrazar.
Un cuento de Año Nuevo (Parte II) : “Una idea es como un virus, es resistente. Altamente contagiosa. La idea más pequeña puede crecer. Puede definirte o destruirte”. (Inception)
Un cuento de Navidad (Parte I) : Toda la ingenuidad del mundo, toda la realidad que uno se niega a creer, hasta que la misma la pasa por encima.
Y abrazo la logia de tus artes oscuras,
Ahogándome en la herejía de tu sombra,
Que me desgarra todo palmo a palmo,
Oh! La dulce epifanía de tu encanto.
Esta sodomía de dicciones y verbos,
En perplejidad de pensamientos,
En profunda aflicción yo confieso,
La icónica ofrenda que es tu cuerpo.
En deseo sacrílego cierro mis ojos,
Cómplices de una noche prolija,
Confusa el alba que no arriba,
Reposa a la diestra de la culpa.
En el fulgor de la fruta prohibida,
Y ante tu inquebrantable venia,
Mis labios acogen este maná,
Que me levanta de los cielos.
En el ardor de este jubileo, me presento,
Dispuesto siempre, a tu divina enmienda.
Con la mirada fija hacia el mar,
Conciente de cómo todo se torna rojo,
En la cumbre a la que has llegado,
¿Eso es todo lo que quieres ser?
Cabizbajo en la cima de lo incuestionable,
Tal y como los días transcurren,
Cuando todo parece ser solo un sueño,
¿Estarías tan ansioso de despertar?
Sin la larga y pesada carga a cuestas,
Con la esperanza gastada y carcomida,
Metáfora de una vida venida a menos,
¿En manos de la desdicha te dejarás llevar?
Cuando has arribado al final del camino,
Dentro de ti es donde todo confluye,
La hora de abrir los ojos ha llegado,
Tranquilo, solo eres tú con miedo de mirar,
No hay nada por que temer,
Solo es otra forma de decir adiós.
Arrastrándome ante tu divinidad,
Termino ahogándome en simpatías,
De cual naufrago, no logro emerger,
Mi savia en tu bondad, escudera mía.
Por ti, en esta poesía de sangre,
Para ti, escueta ante tu excelsa belleza,
Cuya lozanía imberbe soy súbdito,
Postrado a tus pies camino al Valhalla.
Elocuencia y sabiduría que te baña y purifica,
Inmerso en tus dominios de caridad infinita,
Amor y pasión que blandes en perfecta armonía,
Hazme de tu fortaleza para no caer en la batalla.
En este bello arte de la persuasión,
Promisorio solo si tu quedas a mi cuidado,
Débil y austero a la espera de tu llamado,
No te alejes nunca diosa de mi vida.
Si, un sueño, como todos los tenemos,
En el te escribía extensas cartas sin cesar,
Te dibujaba de manera perfecta y singular,
Elaboraba artefactos de forma majestosa,
Todo tu ser me inspiraba en titánica tarea,
Como no podría hacerlo en la eterna realidad.
En mis sueños solo esperaba por tu reacción,
Recuerdo que tomaba debida distancia,
Por ver tan noble sorpresa y extensa sonrisa,
Por la cual esta inconciencia se apoderaba de mi existencia.
Ahora solo pensaba en la idea de llegar a casa y dormir,
Introducirme en los etéreos dominios de Morfeo,
Complacerte todo, esperar mi distante recompensa,
Porque si por mi fuera, dormiría el resto de mi vida.
Durante decenas de noches el mismo sueño,
Soñé que creaba para ti el presente perfecto,
Dedicación no falto, tiempo no se escatimó,
Pero al final nunca era yo quién te los entrego.
El infortunio de los sueños tiene su desenlace,
Muestra su verdadera cara y el faltante de sus piezas,
Mi mejor amigo ante ti postrado, y en sus manos mi regalo,
Desvelando la identidad misteriosa, laureado con un beso,
Mis deseos de despertar nunca fueron tan intensos,
Y solo esperando que todo haya sido un mal sueño,
Sin saber que he vivido para no soñar…
Y sueño que vivo solo para ti.
Mantendrá la promesa ante su inerte lecho,
Hasta que la venganza sea consumada,
Hasta el fin de los días con él y en él,
Hasta las profundidades de Niflheim.
En la valentía subyace el honor,
Para vanagloriarse en la sangre,
Como un baño de dioses,
Un regocijo de mandato divino.
En la belleza, la majestuosa trampa,
Del pecado en sus carnosos labios,
Del dulce veneno de sus vivos ojos,
Deslumbrando supremos de reinos lejanos.
En el armisticio de esta magna empresa,
Embarcada de héroes invictos,
Ante la letanía del amor consumado,
Una daga os dará redención.
Todos serán purificados ante la vindicta,
Todos se bañarán en la sangre del Rin.
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